Hacer real algo
que no existe
Cuando escribo busco, ante todo, la emoción.
Esa escena que durante una película te deja con la boca abierta, el miedo que te hace dudar antes de pasar la página. La ansiedad, el horror, la esperanza depositada en algo que sabes perfectamente que no es real.
Eso es lo que me fascina de las historias.
Provocar una emoción significa hacer real, dentro de quien lee, algo que hasta ese momento solo existía en mi imaginación; significa tocar las fibras más íntimas de una persona sin conocerla.
Y en eso veo algo sublime.
¿Cuánto podemos cambiar y seguir siendo nosotros mismos?
En un futuro tan remoto que ha engullido incluso el recuerdo del pasado, lo que queda de la humanidad vive entre las huellas de algo que ya no consigue comprender.
Tecnologías convertidas en misterios, criaturas nacidas de antiguas decisiones y mundos construidos sobre las ruinas de una memoria perdida.
Los Herederos de Yggdrasill atraviesa distintas épocas siguiendo a personas que intentan comprender quiénes son mientras, poco a poco, descubren que su mundo no es lo que siempre habían creído.
Es una historia de transformación y supervivencia, pero sobre todo una pregunta sobre qué debe permanecer para que podamos seguir llamándonos humanos.
Asombro. Inquietud. Horror. Pérdida. Esperanza.
«Parecía una tumba y, sin embargo, la sensación que le producía no era la de un lugar muerto, sino simplemente la de un lugar olvidado.»
Construir el mundo de Los Herederos de Yggdrasill significó, ante todo, decidir qué olvidar.
Sus habitantes viven rodeados por las consecuencias de un pasado que ya no conocen. Lo que alguna vez tuvo una función se ha convertido en misterio, lo que podía explicarse se ha convertido en mito.
Quería que quien lee partiera del mismo punto: observar algo sin poseer todavía las herramientas para comprenderlo, construir una explicación y después verse obligado a ponerla en duda.
Porque un descubrimiento cambia lo que tenemos delante, del mismo modo que cambia todo lo que ya habíamos visto.
«De repente, todo lo que habían vivido adquirió un sabor rancio, como una mentira silenciada que envenenara algo tan grande como para influir en toda una vida.»
Novela terminada, en busca de editorial.
Hay cosas que existen antes incluso de que seamos capaces de verlas
El reflejo de algo, algo que no debería estar ahí, desencadena una búsqueda destinada a atravesar toda una vida.
Hóros nace en el espacio entre lo que podemos ver y lo que todavía no podemos comprender, entre el deseo de conocer y la posibilidad de que existan lugares más allá de un umbral cuyo otro lado aún desconocemos.
Es una historia sobre el descubrimiento, el tiempo y la pérdida, y sobre cuánto estamos dispuestos a dejar atrás, esperando encontrar algo que hemos perdido.
Pero cada descubrimiento trae consigo nuevas preguntas, y algunas ya no tienen que ver solamente con lo que hemos encontrado, sino con quién elegimos ser después de haberlo encontrado.
Novela en proceso de escritura.